Tributo a mis antepasados

Nada te arreglará más el cuerpo, que un buen plato de sopa de ajo (......) María Mayor Martínez

miércoles, 8 de diciembre de 2010

HISTORIA DE ÁGREDA

  •    Ágreda
                                                                   HISTORIA
Sus orígenes, como sucede con tantas otras ciudades, son legendarios: Caco, arrojado por Hércules desde elMoncayo, vino a refugiarse aquí antes de partir haciaItalia, según cuenta "La suma corónica y blasón de armas y pendón de la Villa de Ágreda" del año 1460.




Edificada sobre un terreno irregular, tuvo su origen en el barranco de la Muela, zona estratégica y fácilmente defendible. Se ha localizado restos celtíberos y romanos en el municipio, pero los testimonios escritos de población como tal se remontan a la época califal, en torno al s. XI.

Fue reconquistada por Alfonso I el Batallador en 1118 y repoblada en época de Alfonso VII con gentes de la serranía soriana. Todos los reyes castellanos del medievo otorgaron numerosos privilegios a la Villa por mantenerse fiel a ellos en detrimento de otros reinos limítrofes. Prueba de ello es que Ágreda gozara de fuero propio, concedido por Alfonso X el 27 de marzo de 1260, durante toda la Edad Media.

A lo largo de la Edad Media, su posición fronteriza la convirtió en escenario de bodas reales (en 1221 se desposa Jaime I el Conquistador con doña Leonorde Castilla), pactos, reuniones y acuartelamientos.

Herencia del pasado es el importantísimo y vasto legado cultural y artístico que hoy constituye el patrimonio de Ágreda. Los árabes levantaron fortificaciones de las que quedan restos de murallas y dos puertas de época califal. Las calles que configuran la judería conservan su trazado original. Los cristianos dejaron su impronta en los numerosos edificios religiosos y civiles.

A partir del siglo XVI su decadencia como plaza fuerte hace que la Villa quede relegada, hasta que la figura de Sor María de Jesús le devuelva el protagonismo de otros tiempos. Esta religiosa concepcionista se convirtió en una de las mujeres más influyentes y relevantes del s. XVII, como lo pone de manifiesto la relación epistolar que, como consejera, mantuvo durante veinte años con el rey Felipe IV. Su personalidad literaria se plasmó en su obra fundamental "La Mística Ciudad de Dios".
Símbolo y recuerdo de estos tiempos es el traje español de s. XVII que visten tradicionalmente los Cofrades de la Vera Cruz, en la procesión del Santo Entierro de Semana Santa.

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